Parte V – Renacimiento

RenacimientoComo su nombre lo indica, en este período renacen ciertas costumbres de la Edad Antigua, y con ella ciertos gustos que eran muy afines a los griegos y a los romanos, como era el culto a la belleza y el arreglo personal.

A diferencia de la Edad Media, en el Renacimiento las cabelleras femeninas comienzan a ser el centro de la creatividad de los peluqueros que “juegan” con ella con peinados mucho más sofisticados y numerosos accesorios: redecillas, coronas, trenzas postizas, joyas entrelazadas. También, la cosmética facial toma un impulso importante, y son numerosas las cremas y los ungüentos, muchos de los cuales son traídos de países lejanos.

Por primera vez, se puede hablar de una moda bastante extendida por Europa, y que es impuesta por las venecianas: el gusto por el pelo rojo, se extiende sorprendentemente fuera de Italia. Para conseguir ese tono se realizaban mezclas de sulfuro negro, miel y alumbre. Luego, los cabellos eran expuestos al sol para que actuara la mezcla sobre los mismos.

Pero no sólo se limitaron a este color. La mujer ya podía elegir, según sus gustos, entre otras tonalidades: el rubio ceniza, el “hilo de oro” (uno de los más codiciados), y el azafrán.